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A prisión por imitar un sitio web para estafar

No es raro que a aquellos que tienen éxito les salgan imitadores. Por desgracia, también comienza a no ser raro que a las empresas de éxito en Internet les salgan imitadores que crean sitios web semejantes a los suyos, aunque con precios más reducidos, con un solo objetivo: estafar a los posibles clientes que accedan a sus sitio web creyendo que éste pertenece a esa conocida empresa de éxito, aunque en realidad los titulares y gestores nada tienen que ver con el original.

Un ejemplo de ello puede comprobarse en la Sentencia de 16 de febrero de 2017  de la Sala Segunda, de lo Penal, del Tribunal Supremo, en la que se confirma la pena de cinco años de prisión por delito continuado de estafa, en concurso medial con un delito continuado de falsedad en documentos mercantiles.

El caso enjuiciado fue el siguiente:  En el mes de agosto de 2010, un conjunto de personas, fundamentalmente Nigeria y España, decidieron aprovecharse del prestigio internacional de la empresa MAYASA para un obtener un beneficio económico de forma ilícita, a cuyo efecto registraron el dominio mayasaespana.com, y desarrollaron en esa dirección un sitio web imitando el estilo, diseño y del sitio web mayasa.es, perteneciente a la empresa española pero eliminando los datos de contacto auténticos y sustituyéndolos otros, de tal manera que cuando los clientes de MAYASA accedían por error al sitio web alojado en el dominio mayasaespana.com (creyendo que en realidad estaban accediendo a la página web oficial de la empresa, esto es, alojada en el dominio mayasa.es), desde esta página se les facilitaban teléfonos de contacto y direcciones de correo electrónico que correspondían a personas que actuaban en concierto con las personas que habían creado el sitio web. Con dicha actuación clientes de MAYASA, creyendo estar en contacto con empleados o agentes comerciales de dicha entidad, contactaron con personas que nada tenían que ver con la empresa quienes, actuando en colaboración con las que habían creado el sitio web imitando la de la empresa MAYASA, ofrecían partidas de mercurio a precios ventajosos, exigiendo que se remitiera las cuentas por ellos designadas cantidades en efectivo por adelantado en concepto de señal o como confirmación de los pedidos.

Como conclusión, en Internet, al igual que fuera de él, ha de utilizarse el sentido común, y antes de cualquier operación debemos comprobar con quien estamos tratando y si nos podemos fiar de él, al igual que haríamos en nuestra vida no digital.

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