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El derecho al entorno virtual se difumina al compartir

El derecho fundamental a la intimidad en entornos virtuales es, según la sentencia de la Sala Penal del Tribunal Supremo de 19 de abril de 2017, susceptible de ampliación o reducción por el propio titular.

Así, si alguien almacena información personal sensible en un ordenador compartido, en el que varias personas usan una contraseña común, estará difuminando su derecho fundamental al entorno virtual respecto del contenido incluido en ese equipo, ya que podrá entenderse que existe un consentimiento tácito para que el resto de personas con las que comparte el equipo accedan a esa información personal.

En palabras del Tribunal Supremo: quien incorpora documentos digitales a un dispositivo de almacenamiento masivo compartido por varios es consciente de que la frontera que define los límites entre lo íntimo y lo susceptible de conocimiento por terceros, se difumina de forma inevitable. No obstante, también son imaginables usos compartidos de dispositivos de esa naturaleza en los que se impongan reglas de autolimitación que salvaguarden el espacio de intimidad de cada uno de los usuarios.

Por todo ello, deberíamos entender que si alguien incorpora información o documentos digitales a un espacio virtual accesible a todos los internautas estará difuminando su derecho fundamental a la intimidad respecto de todo ese contenido, aunque sin duda conservará, al menos de manera general, su derecho a la imagen y a la protección de datos.

 

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